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Пресвятая Богородице, спаси нас!

Santísima Madre de Dios, salvanos!


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Молитвенное правило прп. Серафима Саровского / Regla de Oración de San Serafín de Sarov

 



Молитвенное правило прп. Серафима Саровского

 

Преподобный Серафим Саровский преподавал всем следующее молитвенное правило:

 

«Восставши от сна, всякий христианин, став перед св. иконами, пусть прочитает молитву Господню «Отче наш» трижды, в честь Пресвятой Троицы, потом песнь Богородице «Богородице Дево, радуйся» также трижды и, наконец, Символ Веры единожды. Совершив это правило, пусть занимается каждый своим делом, на которое поставлен или призван.

 

Во время же работы дома или в пути куда-нибудь, пусть тихо читает: «Господи Иисусе Христе, Сыне Божий, помилуй мя грешнаго (ую)», а, если окружают его другие, то, занимаясь делом, пусть говорит умом только: «Господи помилуй», и продолжает до обеда. Перед самым же обедом пусть совершает вышеуказанное утреннее правило.

 

После обеда, исполняя свое дело, пусть читает тихо: «Пресвятая Богородице, спаси мя грешнаго (ую)», и это пусть продолжает до самого сна.

 

Отходя ко сну, всякий христианин пусть снова прочитает вышеуказанное утреннее правило; после того пусть засыпает, оградив себя крестным знамением». «Держась этого правила», говорит о. Серафим, «можно достигнуть меры христианского совершенства, ибо означенные три молитвы - основания христианства: первая, как молитва, данная Самим Господом, есть образец всех молитв; вторая принесена с неба Архангелом в приветствие Деве Марии, Матери Господа; Символ же вкратце содержит в себе все спасительные догматы христианской веры».

 

Тем, кому по разным обстоятельствам невозможно выполнять и этого малого правила, преп. Серафим советовал читать его во всяком положении: и во время занятий, и на ходьбе, и даже в постели, представляя основанием для того слова Писания: «всякий, кто призовет имя Господне, спасется» (Иоиль 2:32, Деяния 2:21, Римлянам 10:13)

 

Отче Наш. Молитва Господня


(Прочесть трижды в честь Пресвятой Троицы)

 

Отче наш, Иже еси на небесе́х! Да святится имя Твое, да прии́дет Царствие Твое, да будет воля Твоя, яко на небеси́ и на земли́. Хлеб наш насущный да́ждь нам дне́сь; и оста́ви нам до́лги наша, якоже и мы оставляем должнико́м нашим; и не введи нас во искушение, но изба́ви нас от лукаваго.

 

Богородице Дево, Радуйся

(Прочесть трижды)

 

Богоро́дице Де́во, ра́дуйся, благода́тная Мари́е, Госпо́дь с Тобо́ю, Благослове́нна Ты в жена́х и благослове́н Плод чре́ва Твоего́, я́ко Спа́са родила́ еси́ душ на́ших.

 

Символ Веры

 

Ве́рую во еди́наго Бо́га Отца́ Вседержи́теля, Творца́ не́бу и земли́, ви́димым же всем иневи́димым. И во еди́наго Го́спода Иису́са Христа́, Сы́на Бо́жия, Единоро́днаго, И́же от Отца́ рожде́ннаго пре́жде всех век. Све́та от Све́та, Бо́га и́стинна от Бо́га и́стинна, рожде́нна, несотворе́нна, единосу́щна Отцу́, И́мже вся бы́ша. Нас ра́ди челове́к и на́шего ра́ди спасе́ния сше́дшаго с небе́с и воплоти́вшагося от Ду́ха Свя́та и Мари́и Де́вы и вочелове́чшася. Распя́таго же за ны при Понти́йстем Пила́те, и страда́вша, и погребе́нна. И воскре́сшаго в тре́тий день по Писа́нием. И возше́дшаго на Небеса́, и седя́ща одесну́ю Отца́. И па́ки гряду́щаго со сла́вою суди́ти живы́м и ме́ртвым, Его́ же Ца́рствию не бу́дет конца́. И в Ду́ха Свята́го, Го́спода, Животворя́щаго, И́же от Отца́ исходя́щаго, И́же со Отце́м и Сы́ном спокланя́ема и ссла́вима, глаго́лавшаго проро́ки. Во еди́ну Святу́ю, Собо́рную и Апо́стольскую Це́рковь. Испове́дую еди́но креще́ние во оставле́ние грехо́в. Ча́ю воскресе́ния ме́ртвых, и жи́зни бу́дущаго ве́ка. Ами́нь.

 

Иисусова Молитва

 

(Читается тихо во время работы, дома или в пути до обеденного времени)

 

Го́споди Иису́се Христе́, Сы́не Бо́жий, поми́луй мя́, гре́шнаго (ую).

 

Или кратко: Ѓосподи поми́луй.

 

Молитва Пресвятой Богородице

 

(Читается после обеда и до отхода ко сну)

 

Пресвята́я Богоро́дице, спаси́ мя гре́шнаго (ую).



Regla de Oración de San Serafín de Sarov


San Serafín de Sarov enseñó a todos la siguiente regla de oración:

 

“Que cada cristiano, al levantarse del sueño, se pare ante los Santos Iconos y recite la Oración del Señor “Padre Nuestro…” tres veces, en honor a la Santísima Trinidad, Luego el himno a la Theotokos “Regocíjate, Virgen María, Madre de Dios...” tres veces también, Y finalmente, el Símbolo de la Fe (Credo) una vez. Cumplida esta regla, que cada uno se ocupe de las tareas para las que ha sido designado o llamado.

 

Durante el trabajo en el hogar, o mientras se viaja a algún parte, que recite en voz baja: “Señor Jesucristo, Hijo de Dios, ten piedad de mí, pecador/a”. Si hay otras personas en la proximidad haciendo sus tareas, mientras está trabajando, que repita en voz baja “Señor, ten piedad”, y que continúe así hasta la cena, antes de la cena permítale cumplir la regla matutina anterior.

 

Luego de la cena, al completar sus tareas, que recite relajadamente: “Santísima Madre de Dios, sálvame a mí, pecador/a” y que repita esto hasta quedarse dormido.

 

Al ir a la cama, que cada cristiano vuelva a recitar la regla de la mañana antes mencionada. Entonces, que se vaya a dormir, habiéndose persignado con la señal de la Cruz”. El Padre Serafines dijo: “Manteniendo esta regla, es posible alcanzar la perfección cristiana, porque las tres oraciones indicadas son los fundamentos del cristianismo. La primera, como plegaria dada (a nosotros) por el Mismo Cristo, es modelo de toda oración. La segunda fue traída del Cielo por el Arcángel para hacer salutación a la Virgen María, Madre de Nuestro Señor. El Símbolo (de la Fe, Credo] contiene brevemente todos los dogmas salvíficos de la Fe Cristiana”.

 

Para aquellos que por alguna razón no pudieran llevar a cabo esta pequeña regla, el Venerable San Serafín recomendó recitarla en cualquier posición y lugar: en clase, caminando, e incluso en la cama. Basó este consejo en las palabras de las Sagradas Escrituras: “Todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo...” (Joel 2:32, Hechos 2:21, Romanos 10:13)

  

Oración del Señor

 

(Recitar tres veces en honor a la Santísima Trinidad)

 

Padre nuestro, que estás en los cielos, santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad, así como es en el cielo, en la tierra. El pan nuestro suprasubstancial, dánosle hoy y perdónanos nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores, y no nos dejes caer en la tentación, mas líbranos del maligno.

 

Himno a la Sma. Madre de Dios

 

(Recitar tres veces)

 

Regocíjate, Virgen María, Madre de Dios, llena de gracia, el Señor es contigo; bendita Tú eres entre las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, porque has dado a luz al Salvador de nuestras almas.


Credo

 

Creo en un solo Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra y de todo lo visible e invisible. Y en un solo Señor Jesucristo, Hijo Unigénito de Dios, que nació del Padre antes de todos los siglos; Luz de Luz; Dios verdadero de Dios verdadero; engendrado, no creado; consubstancial con el Padre, por quien fueron hechas todas las cosas; Quien por nosotros, los hombres, y para nuestra salvación, descendió de los cielos, se encarnó del Espíritu Santo y María Virgen, se hizo Hombre; fue crucificado, por nosotros, en tiempos de Poncio Pilatos; padeció, fue sepultado y al tercer día resucitó según con las Escrituras; subió a los cielos, está sentado a la diestra del Padre; vendrá otra vez con gloria, a juzgar a los vivos y a los muertos, y su reino no tendrá fin. Y en el Espíritu Santo, Señor vivificador, Quien procede del Padre, que con el Padre y el Hijo es juntamente adorado y glorificado; que habló por los profetas. Y en la Iglesia que es Una, Santa, Conciliar y Apostólica; confieso un solo bautismo para la remisión de los pecados; espero la resurrección de los muertos y la vida del siglo venidero. Amén.

 

Oración de Jesús

 

(Recitar en voz baja mientras se está en el trabajo, en casa, o en viaje, hasta la hora de la cena)

 

Señor Jesucristo, Hijo de Dios, ten piedad de mí, pecador/a.

 

Forma abreviada: Señor, ten piedad.

 

 

Oración a la Santísima Madre de Dios

 

(Recitar luego de la cena y antes de acostarse)

 

Santísima Madre de Dios, sálvame a mí, pecador/a.


El Gran Plan de Gramsci



Por Protopresbítero Dr. James Thornton

Uno de los aspectos más interesantes del estudio de la Historia es que muy a menudo hombres nacidos en las más humildes circunstancias se elevan sin embargo hasta llegar a afectar dramáticamente el curso de la historia humana. Ellos pueden ser hombres de acción o de pensamiento, pero en uno u otro caso sus actividades pueden engendrar cambios enormes a través de los años. Antonio Gramsci fue tanto un hombre de acción como de pensamiento, e independientemente del resultado de los acontecimientos de las décadas siguientes, casi ciertamente, será reconocido por los futuros historiadores por haber sido una figura notable.

Nacido en la oscuridad, en la isla de Cerdeña en 1891, Gramsci no podría haber sido considerado a ser un candidato ideal para afectar significativamente el siglo XX. Gramsci estudió Filosofía e Historia en la Universidad de Turín, y pronto se convertiría en un dedicado marxista, afiliándose al Partido Socialista italiano. Inmediatamente luego de la Primera Guerra Mundial, establecería su propio periódico radical, El Nuevo Orden, y poco después ayudaría en la fundación del Partido Comunista Italiano.

Marxista Desilusionado

La fascista "Marcha sobre Roma" y la designación de Benito Mussolini como Primer Ministro obligaría al joven teórico marxista a marcharse de Italia. Buscando un nuevo hogar, entonces elegiría el lugar más lógico para un comunista: la recién conformada URSS de Lenin. Sin embargo, la Rusia Soviética no era aquello que él había esperado. Sus dotes de observación captarían rápidamente la distancia, que tan a menudo, separa la teoría de la realidad. Siendo un marxista fanático en cuanto a teorías políticas, económicas e históricas, se refiere, Gramsci quedaría profundamente perturbado por el hecho de que la vida en la Rusia comunista mostraba poca evidencia de cualquier afecto profundamente sentido por parte de los trabajadores hacia el "paraíso", que Lenin había construido para ellos. Menos aún existía cualquier apego profundo a conceptos tales como la "revolución proletaria" o la "dictadura del proletariado", además de la retórica obligatoria.

Por el contrario, era obvio para Gramsci que el "paraíso" de la clase obrera mantenía su predominio sobre los trabajadores y los campesinos sólo mediante un completo terror, mediante el asesinato de masas a una escala gigantesca, y mediante un propagado y constante temor a llamadas a la puerta a medianoche y a los campos de trabajo forzado en el páramo siberiano. También crucial para el Estado de Lenin era una continua vociferación de propaganda, slogans y francas mentiras. Todo era muy desilusionante para Gramsci. Mientras otros hombres podrían haber reexaminado su perspectiva ideológica entera, luego de tales experiencias, la mente sutil y analítica de Gramsci funcionaría ante la aparente paradoja, de modo distinto.

La muerte de Lenin y la toma del poder por parte de Stalin, hicieron que Gramsci inmediatamente reconsiderara su elección de residencia. Construyendo sobre los logros de Lenin, en cuanto a terror y tiranía, Stalin comenzó a transformar la agraria Rusia en un gigante industrial que luego volcaría todas sus energías a la conquista militar. Era el plan de Stalin de construir la mayor máquina militar de la Historia, aplastar a las "fuerzas de la reacción" e imponer el comunismo en Europa y Asia —y más tarde en el mundo entero— mediante la fuerza bruta.

Mientras tanto, no obstante, para consolidar y asegurar su poder, Stalin sistemáticamente comenzó el exterminio de potenciales enemigos dentro de su propio campo. Aquello, acorde a como se llevado a cabo, se convirtió en un proceso permanente, uno que duraría hasta su mismo fallecimiento. En particular, los hombres sospechosos de siquiera la más leve herejía ideológica en relación a la propia interpretación de Stalin acerca del Marxismo-Leninismo, serían enviados directamente a cámaras de tortura o a campos de exterminio, o serían llevados rápidamente ante pelotones de fusilamiento.

"Profeta" de Prisión

Al tener, obviamente, contados sus días en la Rusia Estalinista, Gramsci decidió volver a casa y reasumir la lucha contra Mussolini. Al ser visto, tanto como una seria amenaza para la seguridad del régimen fascista, como un probable agente de una potencia extranjera hostil, luego de un tiempo relativamente corto, Gramsci fue detenido y condenado a un período larguísimo de prisión, y allí, en su celda de cárcel, dedicaría los nueve años que le quedaban a escribir. Antes de su muerte por tuberculosis en 1937, Gramsci produjo nueve volúmenes de observaciones sobre historia, sociología, teoría marxista, y, lo que es más importante, sobre estrategia marxista. Aquellos volúmenes, conocidos como "Cuadernos de Prisión", han sido publicados desde entonces en muchas lenguas y distribuidos en todo el mundo. Su significancia proviene del hecho que ellos forman el fundamento para una dramática nueva estrategia marxista, una que hace de la "revolución espontánea" de Lenin algo tan obsoleto como las faldas con armazones y los zapatos altos con botones, una que promete ganar voluntariamente al mundo para el marxismo, y basada en una evaluación realista de los hechos históricos y la psicología humana, más bien, que en vacíos deseos e ilusiones.

Como veremos, la sagaz evaluación de Gramsci acerca de la verdadera esencia del marxismo y de la humanidad, pone a sus escritos entre los más poderosos de este siglo [XX]. Mientras que Gramsci mismo moriría de una muerte ignominiosa y solitaria en una prisión fascista, sus pensamientos alcanzarían vida propia y llegarían a amenazar al mundo. ¿Cuáles son esas ideas?

La Esencia de la Revolución Roja

La extraordinaria contribución de Gramsci fue liberar al proyecto marxista de la prisión del dogma económico, mejorando con ello dramáticamente su capacidad para subvertir la sociedad cristiana.

Si tomáramos las declaraciones ideológicas de Marx y Lenin por su valor nominal, deberíamos creer —como lo han hecho millones de sus engañados seguidores— que la sublevación de los trabajadores era inevitable, y que todo lo que debía de hacerse era movilizar a la clase baja por medio de la propaganda, provocando así la revolución universal. Por supuesto, esta premisa no es válida, y sin embargo permaneció como la doctrina inflexible entre los comunistas, al menos para consumo público.

Sin embargo, el núcleo duro del movimiento comunista consistía de criminales despiadados, agudos en cuanto a su comprensión de los errores intelectuales del marxismo, quienes desearon emplear cualquier medio necesario para obtener el poder que buscaban. Para tales conspiradores endurecidos, intoxicados por el odio, la ideología es una táctica, un medio de movilizar a los partidarios y de racionalizar las acciones criminales.

Aquellos quienes aceptan sin sentido crítico la idea de que "el comunismo está muerto" no comprenden la verdadera naturaleza del enemigo. El comunismo no es una ideología en la cual uno cree. Más bien es una conspiración criminal en la cual uno se alista. Aunque Lenin profesara reverenciar los garabatos de Marx como se tratara de escrituras sagradas, una vez que sus bolcheviques hubieron tomado el poder en Rusia, modificaría deliberadamente al marxismo, para satisfacer sus propias necesidades. Lo mismo es válido en cuanto a Stalin. Los bolcheviques no tomaron el poder en Rusia por causa de un levantamiento de trabajadores y campesinos, sino por causa de un golpe de Estado, orquestado por un grupo marxista fuertemente disciplinado, golpe que en último término se consolidó mediante la guerra civil. Ellos también recibieron —que esto no se olvide— ayuda importante de las élites políticas y banqueras de Occidente.

De manera similar, el comunismo no llegó al poder en Europa del Este mediante la revolución, sino más bien a través de la imposición de aquel sistema por un Ejército Rojo conquistador y, otra vez, por la corrupta complicidad de conspiradores de Occidente. En China, el comunismo ascendió al poder mediante la guerra civil, ayudado por los soviéticos y por elementos traidores de Occidente.

En ningún solo caso el comunismo alguna vez alcanzaría el poder por medio de una insurrección revolucionaria popular, sino siempre por medio de la fuerza o el subterfugio. Las únicas agitaciones revolucionarias populares registradas en el siglo XX han sido "contra-revoluciones" anti-marxistas, como la rebelión de Berlín en 1954 y el levantamiento húngaro de 1956.

Mirando en retrospectiva, durante el siglo XX, se hace claro que Marx se equivocó en su presunción de que la mayoría de los trabajadores y los campesinos estaban descontentos con su lugar en -y enajenados de- sus sociedades, que hervían de resentimiento contra las clases media y alta, o que, de alguna manera, estaban predispuestos a la revolución. Además, dondequiera que el comunismo logró el poder, su uso a niveles sin precedentes de la violencia, la coacción y la represión, generó una oposición clandestina interna y una oposición militante en el extranjero, por hacer de la matanza interminable y la represión, algo endémico del marxismo, y esencial para la supervivencia comunista. Todos estos hechos indiscutibles, cuando fueron examinados honestamente, plantearon dificultades insuperables en lo que se refería a futuras expansiones del poder comunista, y aseguraron una especie de crisis final para el marxismo.

Mientras que lo anterior es obvio ahora para los observadores perspicaces, al mirar hacia atrás, desde la ventajosa posición de nuestro tiempo, y luego de más de ocho décadas de experiencia con la realidad del comunismo en el poder, comenzamos a entender algo de la agudeza mental de Antonio Gramsci, cuando comprendemos que lo que es evidente ahora, al final del milenio, era ya evidente para él, cuando el régimen soviético estaba en su infancia y el comunismo todavía era en gran parte una hipótesis no demostrada.

Gramsci fue un brillante estudiante de filosofía, historia y lenguas. Esta educación le impartió una excelente comprensión del carácter de sus semejantes y de las sociedades que componían la comunidad civilizada de naciones en las primeras décadas de este siglo [XX]. Como hemos observado ya, una de las ideas fundamentales que recibiría de esta educación, seria aquella acerca de que las esperanzas comunistas de una revolución espontánea, provocada por algún proceso de inevitabilidad histórica, eran ilusorias. Los ideólogos marxistas —afirmaría— se están seduciendo a sí mismos. Desde el punto de vista de Gramsci, los trabajadores y los campesinos no eran, en términos generales, de ideas revolucionarias, y no albergaban ningún deseo de destrucción del orden existente. La mayoría de ellos tendrían lealtades más allá de -y mucho más poderosas que- consideraciones de clase, incluso en aquellos casos donde la condición de sus vidas era menos que ideal. Más significativo para la gente corriente, que la solidaridad de clase y la guerra de clases, eran cosas tales como la fe en Dios, y el amor a la familia y al país. Esto sería lo principal entre sus lealtades primordiales.

El atractivo que las promesas comunistas pudieran haber tenido entre las clases obreras fue, también, opacado por las brutalidades comunistas, y por los métodos totalitarios despóticos. Llevando a las clases aristocrática y burguesa a la acción, dichos atributos negativos eran tan aterradores y graves, que por todas partes aparecían organizaciones y movimientos anti-marxistas militantes, que pusieron efectivamente un alto a los proyectos de expansión comunista. Con todo esto, fácilmente evidente para él, y favorecido de alguna manera por el ocio aparentemente interminable permitido por la vida en prisión, Gramsci dedicó su prodigiosa mente a la salvación del marxismo, analizando y solucionando estas cuestiones.

Subvirtiendo la Fe Cristiana

El mundo civilizado —dedujo Gramsci— habría estado completamente saturado con el cristianismo durante 2.000 años, y el cristianismo sigue siendo el sistema filosófico y moral dominante en Europa y Norteamérica. Hablando en términos prácticos, la civilización y el cristianismo estuvieron indisolublemente unidos. El cristianismo se había integrado tan completamente en la vida diaria de casi todos, incluyendo a los no-cristianos que vivían en tierras cristianas, y se encontraba tan propagado, que formaba una barrera casi impenetrable para la nueva civilización revolucionaria, cual los marxistas deseaban crear. El intento de derribar aquella barrera se demostraría improductivo, puesto que sólo generaría poderosas fuerzas contra-revolucionarias, consolidándolas, y haciéndolas potencialmente mortíferas. Por lo tanto, en lugar de un ataque frontal, sería mucho más ventajoso y menos arriesgado atacar a la sociedad del enemigo de manera sutil, con el objetivo de transformar gradualmente la mente colectiva de la sociedad, durante algunas generaciones, desde su antigua cosmovisión cristiana hacia otra más apropiada para el marxismo. Y allí habría más.

Mientras los marxistas-leninistas convencionales eran hostiles hacia la izquierda no-comunista, Gramsci sostuvo que las alianzas con un amplio espectro de grupos izquierdistas se revelarían esenciales para una victoria comunista. En la época de Gramsci éstos incluían, entre otros, a diversas organizaciones "anti-fascistas", sindicatos, y grupos políticos socialistas. En nuestro tiempo, las alianzas con la izquierda incluirían a feministas radicales, a ecologistas extremistas, a movimientos de "derechos civiles", a asociaciones anti-policiales, a internacionalistas, a grupos eclesiásticos ultra-liberales, etc. Estas organizaciones, en conjunto con abiertos comunistas, juntas crean un frente unido que trabaja en la transformación de la antigua cultura cristiana.

Aquello que Gramsci propuso, en resumen, consistía en una renovación de la metodología comunista, y en una modernización y actualización de las anticuadas estrategias de Marx. No puede haber duda alguna de que la visión de Gramsci, con respecto al futuro, fue completamente marxista, y de que aceptaría la validez de la cosmovisión integral del marxismo. En aquello que se diferenciaría sería en el proceso de cómo se debía conseguir la victoria de esta cosmovisión. Gramsci escribió que «puede y debe existir una "hegemonía política" aún antes de asumir el poder gubernamental, y a fin de ejercer el liderazgo o la hegemonía política no hay que contar exclusivamente con el poder y la fuerza material que son dados por el gobierno». Aquello que él trató de decir es que les correspondería a los marxistas ganar los corazones y las mentes del pueblo, y no basar sus esperanzas a futuro únicamente en la fuerza o el poder.

Además, se les impondría a los comunistas dejar de lado algunos de sus prejuicios de clase en la lucha por el poder, procurando incluso ganar elementos dentro de las clases burguesas, un proceso que Gramsci describió como "la absorción de las élites de las clases enemigas" No sólo esto reforzaría al marxismo con sangre nueva, sino que privaría al enemigo de ese talento perdido. Ganar a los brillantes jóvenes hijos e hijas de la burguesía para la bandera roja —escribiría Gramsci—"tiene como resultado la decapitación [de las fuerzas anti-marxistas] y el dejarlos impotentes". En resumen, la violencia y la fuerza por sí mismas no van a transformar genuinamente al mundo. Más bien, es ganando hegemonía sobre las mentes de las personas, y privando a las clases enemigas de sus hombres más talentosos, que el marxismo triunfará sobre todos.

Esclavos del Libre Albedrío

La novela "Brave New World" de Aldous Huxley, un estudio clásico del totalitarismo moderno, contiene un párrafo que resume el concepto que Gramsci trató de comunicar a sus camaradas de partido: "Un Estado totalitario realmente eficiente sería aquel en el cual el todopoderoso dirigente de los jefes políticos y su ejército de gerentes controlan a una población de esclavos que no tienen que ser coercionados porque éstos aman su servidumbre". Mientras que es improbable que Huxley estuviera familiarizado con las teorías de Gramsci, la idea que él comunica acerca de personas libres marchando voluntariamente a la esclavitud, es, sin embargo, precisamente lo que Gramsci tenía en mente.

Gramsci creía que, si el comunismo lograba conseguir "el dominio sobre la conciencia humana", entonces, los campos de trabajo y el asesinato en masa serían innecesarios. ¿Cómo una ideología puede ganar tal dominio sobre patrones de pensamiento inculcados por las culturas por el transcurso de cientos de años? El dominio sobre la conciencia de la gran masa del pueblo, sería alcanzado —sostendría Gramsci— si los comunistas o sus simpatizantes ganaran el control de los órganos de la cultura: iglesias, educación, periódicos, revistas, medios electrónicos, literatura respetable, música, artes visuales, etc. Al ganar la "hegemonía cultural" —para usar el propio término de Gramsci— el comunismo controlaría las fuentes más profundas del pensamiento y la imaginación humana. Uno no necesita controlar toda la información en sí misma, si uno puede conseguir el control de las mentes que asimilan esa información. Bajo tales condiciones, toda seria oposición desaparece, dado que los hombres ya no son capaces de comprender los argumentos de los opositores del marxismo. Los hombres en efecto "amarán su servidumbre", y no comprenderán siquiera qué significa servidumbre.

Los Pasos del Proceso

La primera fase para lograr la "hegemonía cultural" sobre una nación consiste en el debilitamiento de todo elemento de la cultura tradicional. De esta manera, las iglesias son transformadas en clubes políticos impulsados ideológicamente, haciendo énfasis en la "justicia social" y el igualitarismo, con el culto siendo reducido a un mero entretenimiento trivializado, y con las antiquísimas enseñanzas doctrinales y morales "modernizadas" o disminuidas hasta el punto de la irrelevancia. La educación genuina es reemplazada por planes de estudios "idiotizados" y "políticamente correctos", y los estándares son reducidos dramáticamente. Los medios de comunicación son transformados en instrumentos para la manipulación de las masas, y para acosar y desacreditar a las instituciones tradicionales y sus portavoces. La moralidad, la decencia y las antiguas virtudes son ridiculizadas sin tregua. Los clérigos con mentalidad tradicionalista son retratados como hipócritas, y los hombres y mujeres virtuosos, como mojigatos, estrechos de mentalidad y poco inteligentes.

La cultura ya no es el respaldo que apoya la integridad de la herencia nacional, ni un vehículo para transmitir esa herencia a las futuras generaciones, sino que ha sido convertida en un medio para "destruir los ideales y… instruir al joven no con ejemplos heroicos, sino con otros deliberadamente y agresivamente degenerados", como escribe el teólogo Harold O. J. Brown. Vemos esto en la vida estadounidense contemporánea, en la cual los grandes símbolos históricos de nuestro pasado nacional, incluyendo grandes presidentes, soldados, exploradores y pensadores, son presentados como si hubieran estado imperdonablemente manchados con "racismo" y "sexismo", y por lo tanto como intricadamente malvados. Su lugar ha sido tomado por charlatanes pro-marxistas, pseudo-intelectuales, estrellas de rock, celebridades cinematográficas izquierdistas, y otros por el estilo. En otro nivel, la cultura cristiana tradicional es condenada como represiva, "eurocéntrica" y "racista", y, por lo tanto, indigna de recibir nuestra ininterrumpida lealtad. En su lugar, el primitivismo puro, bajo el disfraz de "multiculturalismo", es presentado como el nuevo modelo.

El matrimonio y la familia, los mismos componentes básicos de nuestra sociedad, son permanentemente atacados y trastocados. El matrimonio es retratado como un complot de los hombres para perpetuar un sistema malvado de dominación sobre las mujeres y los niños. La familia es representada como una institución peligrosa que resume la violencia y la explotación. Las familias patriarcalmente orientadas son, según los gramscianos, los precursores del fascismo, del nazismo, y toda forma organizada de persecución racial.

La Escuela de Frankfurt

Con respecto la materia del debilitamiento de la familia estadounidense, y a muchos otros aspectos de la táctica gramsciana, exploremos brevemente la historia de la Escuela de Frankfurt. Esta organización de intelectuales izquierdistas, también conocida como el Instituto de Frankfurt para la Investigación Social, fue fundada en los años veinte en Frankfurt am Main, Alemania. Allí florecería en medio de la decadencia del período de la República de Weimar, desarrollándose y alimentándose de la decadencia, y expandiendo su influencia por todo el país.

Con la llegada de Hitler a la Cancillería del Reich en 1933, los incondicionales izquierdistas de la Escuela de Frankfurt huirían de Alemania hacia los Estados Unidos, donde pronto establecerían un nuevo instituto en la Universidad de Columbia. Como es característico de tales hombres, ellos pagarían su deuda con los Estados Unidos por haberlos amparado de la brutalidad nazi, centrando su atención en lo que ellos consideraban como injusticias y deficiencias sociales inherentes a nuestro sistema y sociedad. Inmediatamente comenzarían a idear un programa de revolucionaria reforma para Estados Unidos.

Max Horkheimer, uno de los notables de la Escuela de Frankfurt, determinó que la profunda lealtad de los Estados Unidos hacia la familia tradicional, era una señal de nuestra inclinación nacional hacia el mismo sistema fascista, del cual él había huido. Al explicar esta conexión entre el fascismo y la familia estadounidense, declaró: "Cuando el niño reverencia en la fortaleza de su padre una relación moral, y, de esta manera, aprende a amar aquello que su razón reconoce como un hecho, está experimentando su primer entrenamiento para la relación de autoridad burguesa"

Comentando críticamente sobre la teoría de Horkheimer, Arthur Herman escribe en "La Idea de la Decadencia en la Historia Occidental": «La típica familia moderna, entonces, implica una "resolución sadomasoquista del complejo de Edipo", al producir un lisiado psicológico, la "personalidad autoritaria". El odio del individuo hacia el padre es interrumpido y permanece sin resolución, convirtiéndose en cambio, en una atracción hacia las figuras de fuerte autoridad a quienes obedece incondicionalmente». La familia patriarcal tradicional, es de esta manera, un caldo de cultivo para el fascismo, de acuerdo a Horkheimer, y las figuras con autoridad carismática —hombres como Hitler y Mussolini— son los últimos beneficiarios de la "personalidad autoritaria" inculcada por la familia y la cultura tradicionales.

Theodor W. Adorno, otra celebridad de la Escuela de Frankfurt, resaltaría la teoría de Horkheimer con un estudio propio, publicado en forma de libro bajo el título "La Personalidad Autoritaria", el cual escribiría conjuntamente con Else Frenkel-Brunswik, Daniel J. Levinson y R. Nevitt Sanford. Tras un examen más exhaustivo, fue hecho evidente a los críticos, que la investigación sobre la cual estaba basado "La Personalidad Autoritaria" era pseudo-sociológica, deficiente en su metodología y sesgada en sus conclusiones. Pero los críticos fueron ignorados.

Estados Unidos —declararían Adorno y su equipo de investigación— estaría lista para su propia toma del poder fascista a nivel local. La población estadounidense no sólo sería irremediablemente racista y anti-judía, sino que tendría, por lejos, una actitud demasiado tolerante hacia figuras autoritarias, como padres, policías, clérigos, líderes militares, etc. También estaría demasiado obsesionada con nociones "fascistas", tales como eficiencia, pulcritud y éxito, porque estas cualidades revelarían internamente una "visión pesimista y despectiva de la humanidad", una perspectiva que conduciría —sostendría Adorno— al fascismo.

Mediante tales indisimulados disparates — como los que uno puede hallar en los escritos de Horkheimer, Adorno, y las demás luminarias de la Escuela de Frankfurt— las estructuras de la familia tradicional y de la virtud tradicional, son seriamente cuestionadas, y la confianza en ellas resultó debilitada. Los funcionarios gubernamentales electos y los burócratas han contribuido a este problema mediante políticas de impuestos gubernamentales, cuales multan a la familia tradicional, mientras que subvencionan formas de vida anti-tradicionales.

Además, estos funcionarios están predispuestos cada vez más a elevar abominaciones tales como las uniones homosexuales, y las heterosexuales ilícitas, al mismo nivel que el matrimonio. Ya en muchas localidades en todo el país y en numerosas corporaciones privadas, los beneficios antes reservados a parejas casadas, son concedidos ahora a "compañeros" sexuales solteros. Incluso la palabra "familia" está siendo lentamente reemplazada por el vago eufemismo de "grupo domiciliar"

Una Tierra Sin Ley

Los estadounidenses se han jactado durante mucho tiempo de que su nación es un gobierno de la ley, no de los hombres. La ley estadounidense deriva directamente del derecho anglosajón, y de los principios bíblicos y cristianos que yacen en la raíz del derecho anglosajón. Uno esperaría, por consiguiente, que la ley constituyera una de las principales barreras contra la subversión de nuestra sociedad. En vez de ello, en el campo legal, los cambios revolucionarios han estado a la orden del día, cambios tan asombrosos que no podrían haber sido imaginados por los estadounidenses de hace cincuenta años. Nadie habría soñado con la proscripción de la oración y de cualquier otra expresión de convicción religiosa en la propiedad pública, con la legalización del aborto como un "derecho" constitucionalmente garantizado, y con la legalización de la pornografía, para mencionar sólo tres de ellos.

Los principios claramente expresados, adoptados por los Padres Fundadores, y publicados en nuestra Constitución son ahora rutinariamente reinterpretados y distorsionados. Aquellos que no pueden ser reinterpretados y distorsionados, como la Décima Enmienda, son simplemente ignorados. Peor aún, la agenda ideológica que sustenta la radicalización de la ley estadounidense es alegremente aceptada por millones de estadounidenses, quienes han sido radicalizados sin siquiera darse cuenta de ello.

Crucial para el éxito de los gramscianos, es la desaparición de todo recuerdo de la antigua civilización y estilo de vida. El antiguo Estados Unidos, de vidas no reguladas, de gobierno honesto, de ciudades limpias, de calles sin delitos, de entretenimientos moralmente edificantes, y de un estilo de vida orientado a la familia, ya no es algo latente en las mentes de muchos estadounidenses. Una vez que este Estado Unidos se haya ido completamente, nada se interpondrá en el camino de la nueva civilización marxista, cual demuestra que únicamente a través del método gramsciano es verdaderamente posible "marxizar al hombre interior", como Malachi Martin escribió en "The Keys of this Blood". Entonces, y sólo entonces, escribe el Padre Martin, «podría usted con éxito colgar la utopía del "Paraíso de los Trabajadores" ante sus ojos, para ser aceptada de una manera pacífica y humanamente agradable, sin revolución o violencia o derramamiento de sangre».

Debe ser evidente para todos, excepto para las almas más simples, que luego del paso de una generación o dos, tal incesante condicionamiento social está destinado a alterar la conciencia y la sustancia interior de una sociedad, y está obligado a producir crisis estructurales significativas dentro de esa sociedad, crisis que se manifiestan de modos innumerables en prácticamente todas las comunidades a lo largo del país.

La Buena Batalla

Podría parecer a algunos que la situación en nuestra nación es desesperante y que no hay fuerza o agencia que, posiblemente, puedan poner un alto a las insidiosas estrategias que obran para destruirnos. Sin embargo, a pesar de la sombría crónica de los pasados sesenta o setenta años, hay mucho que todavía puede ser hecho y muchos motivos de esperanza. Las familias, y los hombres y mujeres particulares todavía poseen, en gran medida, la libertad de evitar y escapar del condicionamiento social alterador mental de los gramscianos. Dichas familias e individuos tienen el poder de protegerse a sí mismos de esas influencias y sobre todo de proteger a sus jóvenes. Existen alternativas a las escuelas públicas, a la televisión, al cine basura, y a la estridente música "rock", y aquellas alternativas deben ser adoptadas. La propaganda y el veneno cultural deben ser excluidos de nuestras vidas.

Aquellos que tienen a su cuidado personas jóvenes, tienen una responsabilidad especialmente pesada. A pesar de todos los esfuerzos de la izquierda radical y sus simpatizantes en las escuelas y en los medios de comunicación, con el objetivo de transmutar a los estadounidenses jóvenes en salvajes, no se les debe permitir tener éxito, porque en las mentes desorganizadas [de los jóvenes] —vórtices mentales de anarquismo y nihilismo— no existe poder de resistencia. Los salvajes pronto se convertirán en esclavos. Los niños y jóvenes deberían ser introducidos en tales conceptos básicos como honestidad, decencia, virtud, deber, y amor a Dios y al país, a través de las vidas de auténticos héroes nacionales, hombres como George Washington, Nathan Hale, John Paul Jones y Robert E. Lee.

Del mismo modo, estarán mejor capacitados para retener valores civilizados y mantener mentes sanas, si son animados a aprender a amar su herencia cultural, mediante la buena literatura, poesía, música y arte. Los padres deben exigir de sus hijos el respeto a la moral, costumbres y normas de sus antepasados.

Y en la escuela, debe requerirse que el joven se adhiera a altos estándares de conocimiento académico. Y lo que es más importante, la religión tradicional debe ser una parte integral de la vida cotidiana.

También, como ciudadanos debemos ejercer nuestros poderes persuasivos sobre nuestros representantes electos. Al hacer esto, nuestra mentalidad debe ser aquella, de exigir la ausencia absoluta de componendas por parte de los políticos. De la misma manera, al escoger representantes electos en cada nivel, debemos buscar a hombres y mujeres que rechacen acuerdos perjudiciales.

Igualmente importante es que, los honorables hombres y mujeres, intransigentes a las concesiones perjudiciales, a quienes elijamos para que nos representen, deben ser hechos conscientes de la estrategia gramsciana de la subversión cultural; ellos deben ser capaces de reconocer las tácticas y las estrategias que están siendo usadas para socavar las instituciones de las cuales dependen nuestras libertades. Lograr esa comprensión requerirá, por su parte, de la creación de un electorado culto y con principios, que comunicará ese conocimiento a nuestros representantes, y los hará responsables una vez que se les haya confiado el cargo electivo.

Nunca deberíamos permitir ser puestos en estampida, como si de un rebaño se tratase, por causa de la formación de opiniones y juicios estimulados, y orquestados por el sensacionalismo de la prensa y otras herramientas de los medios de comunicación. En vez de ello, con tranquilidad, debemos resistir a sus técnicas de manipulación mental. Debemos esforzarnos por ser pensadores independientes. Al comprender que no estamos solos, deberíamos regresar a las iglesias, escuelas y organizaciones políticas y educacionales con tendencias tradicionalistas, y allí prestar nuestras voces y apoyo para la creación de bastiones de resistencia ante la embestida gramsciana.

Finalmente, nunca debemos perder nuestra fe en el futuro, y nuestra esperanza por un Estados Unidos mejor y un mundo mejor. Dios, con su Infinito Poder e Inmenso Amor hacia nosotros, nunca nos abandonará, sino que, más bien, responderá a nuestras plegarias, y recompensará nuestros esfuerzos, siempre y cuando no perdamos nuestra fe. El marxismo -junto a cualquier otra bandera que el estado totalitario agite en estos días- no es algo necesariamente inevitable, y no conforma -fatídicamente y obligatoriamente- las ondas del futuro. Mientras pensemos y actuemos con el espíritu indomable de nuestros antepasados, no podemos fallar.


(Publicado el 5 de mayo de 1999 en thenewamerican.com)

EPISTOLA PASCUAL



De Su Eminencia Tikhon, Arzobispo de Omsk y Siberia

A Todos los Fieles Hijos de la Iglesia Verdadero-Ortodoxa Rusa en la Patria y en el Extranjero.

Queridos en el Señor, Compañeros Archipastores, Honorables Pastores y Piadoso Rebaño de la Iglesia Verdadero-Ortodoxa Rusa -

¡CRISTO HA RESUCITADO!

En este milagroso y alegre día festivo - el día de la Resurrección de Cristo, se hace evidente que este regocijo se ha convertido, ahora, en gozo para todo el universo, y esta alegría yace en que Nuestro Señor Jesucristo, a Quien los sumos sacerdotes de los judíos han inhumanamente condenado a muerte, ha triunfado, finalmente, sobre la crueldad e injusticia humana, y la malicia del diablo, bajo cual liderazgo, como es sabido, fue llevada a cabo la condena a muerte de Jesucristo. Ahora, la noche se ha apartado y ha desaparecido, la Luz de su Resurrección resplandece sobre toda la creación.

Oh, cuan gozoso para nuestro corazón es el triunfo de la Verdad sobre la mentira, y la hazaña (“Podvig”) de Cristo, Quien con su muerte holló la muerte, derrocó a Satanás, destronó la tiranía del pecado, nos ha liberado de la penosa maldición, nos ha librado de la condenación ancestral, y al llevar a la cautividad al infierno, ha abierto al hombre, las puertas del Paraíso.

¡Cuántos motivos de alegría! Ahora, nosotros celebramos “la destrucción de la muerte, la aniquilación del infierno, y las primicias de la vida eterna” (Oda VII del Canon Pascual) ¿Pero acaso son solo estos únicos motivos de alegría en el Día Radiante? No, la Santa Iglesia en la lectura del Santo Evangelio de hoy, también nos advierte acerca de otro razón de regocijo: “A lo suyo vino (Jesucristo), y los suyos no le recibieron. Mas a todos los que le recibieron… les dio potestad de ser hechos hijos de Dios” (S. Juan 1:11-12)

¡Aquello que es un profundo y poderoso motivo de regocijo para nosotros, es tener el derecho de llamar a Dios, Nuestro Padre! ¿Qué puede ser mayor a tan gran honor? ¡Y tal dignidad se nos da a nosotros, quienes recibimos y creemos en el Hijo de Dios!

¡Cristo ha resucitado! Y, de esta manera, quien cree en su Nombre, Cual es escuchado en el Evangelio, no es un desconocido, no es un enemigo para Él, sino, mas bien, un amigo e hijo de bendición, no un esclavo del pecado y del diablo, mas un heredero de la Vida Eterna y coheredero con Cristo. ¡He aquí, aquello que le es concedido a todo aquel quien cree en Él, he aquí, el Divino Don concedido a nosotros por medio de su Resurrección!

Recordemos que, nosotros, los cristianos, somos hijos y herederos de Dios.

Recordemos, con cual dignidad, Dios nos ha honrado, y guardémonos de perder este honor, por causa de una vida de pecado, pues aquellos quienes pecan, aún no han aceptado a Cristo el Señor, aunque consideren que lo hayan aceptado. Pues si ellos lo hubieran aceptado, Él les habría dado la potestad de ser hijos de Dios, aquellos quienes son ajenos al pecado.

El Señor ha venido para mediar por nosotros, para llamar al difunto, al enfermo, y devolvernos a la prístina imagen del Adán inmaculado. Por eso, tanto la Venida, como la Providencia del Señor, por causa de nosotros, esclavos, reos y cautivos de la corrupción, tuvieron lugar para liberarnos y hacernos vencedores sobre la muerte y el pecado… Otra razón por la que también tuvo lugar la Venida del Señor, es para que aun aquí, nos pueda ser concedido la vida de su Espíritu en nuestras almas. La Resurrección de Cristo se ha convertido en vida y medicina contra las pasiones, para aquellos, quienes creen en Él, para que vivan en Dios y den frutos de verdad.

Recordemos especialmente estas cosas en estos días festivos y radiantes de la Pascua del Señor.

¡Oh, radiante alegría pascual! Especialmente para nosotros, los ortodoxos. Incluso muestras más humildes iglesias domésticas se presentan ante nosotros, en esta sagrada, salvífica, radiante noche de Pascua, como luminosos aposentos celestiales. Nuestros corazones están abrumados con el dulce amor de Dios hacia el género humano, hacia todos los seres. Quiere abrazar a todos y a todo, a todo el mundo.

Dos mil años de existencia de la Iglesia de Cristo, y el regocijo por la noche de Resurrección no cesa - mas aumenta, y a Ella se unen, más y más almas de los hijos de la Iglesia triunfante, terrestre, y entre ellas, también las almas de nuestros familiares y allegados. Y este regocijo y emoción de nuestros corazones en la Noche Pascual, es un don de amor de Cristo Resucitado.

¡He aquí, el día de la Resurrección! Resplandezcamos con la fiesta, perdonemos todo a causa de la Resurrección, alegrémonos y abracémonos uno con otros – he aquí, el regocijo eterno.

¡Cristo ha resucitado, hollando la muerte con la muerte, y otorgándole la vida a los que yacían en los sepulcros!

¡EN VERDAD CRISTO HA RESUCITADO!




                                      + Humilde TIKHON
Por la Gracia de Dios, Arzobispo de Omsk y Siberia,
                                            Pascua del Señor,
                                             3/16 de abril de 2017,

                                            Omsk

EPISTOLA DE NATIVIDAD



de Su Eminencia Tikhon, Arzobispo de Omsk y Siberia

A Todos los Fieles Hijos de la Iglesia Verdadero-Ortodoxa Rusa, que moran en la Patria y en el Extranjero.

Queridos en el Señor, Compañeros Archipastores, Devotos Pastores, Estrictísimos Monjes, y Piadoso Rebaño de la Iglesia Verdadero-Ortodoxa Rusa, felicito a todos vosotros por la Festividad de la Natividad del Divino Niño Jesucristo.

Hoy somos testigos de un Extraño Misterio, realmente sorprendente - El Eterno Ser ha sido encarnado ahora, toma nuestra carne para hacernos partícipes de su Gloria, para darnos su Espíritu, para santificarnos, nos concede su Espíritu para salvarnos.

Glorifiquemos la santa celebración de la presente festividad, porque hoy es demolido el yugo de la antigua esclavitud, los demonios son arrojados a confusión, la muerte es destruida, las puertas del paraíso han sido abiertas, es abolido todo juramento, es vencido el pecado - la Vida Celestial ha descendido sobre la tierra, porque el Mismo Dios ha descendido sobre la tierra, más el hombre es elevado al Cielo. Dios se hizo hombre, sin dejar de ser Dios Mismo, el pesebre ha contenido a Aquel, a Quien el cielo no puede comprehender, le es dado el mismo sustento que recibe toda carne, por medio de leche de la Virgen, el Padre del Siglo Venidero es cargado en los brazos de la Virgen. Oh, qué espectáculo ante nuestros ojos – el pobre carpintero José, el pesebre, el Niño recién nacido, pañales, una madre indefensa, sin contar con las cosas de primera necesidad – ¡indicios de pobreza extrema por todas partes! ¡Pero cuanta riqueza hay en lo profundo de esta pobreza! Sólo por amor a nosotros, pecadores, el Santísimo se ha hecho pobre a sí Mismo. Pero de en medio de aquel pesebre, Él sacude al universo, revestido con pañales, rompe las ataduras del pecado. Su boca apenas emite ininteligibles sonidos, pero ya instruye a los Magos - ya los exhorta a aceptar la Fe en Él.

Acerca de Él, mucho y claramente, hablaron los profetas, como el Pastor que apacentará su rebaño; Quien en sus Brazos llevará a los pecadores como a corderos, y en su Seno los llevará (Isaías 40:11), protegerá a su rebaño (Jeremías 31:10).

Para comprender el propósito de su nacimiento en la tierra, y su actitud hacia los hombres, el Mismo Salvador, dijo: “Yo soy el Buen Pastor, quien ha venido para dar su vida por las ovejas” (S. Juan 10:11), Quien vino a buscar a la oveja perdida, que habiéndola encontrado, se regocija más por ella, que por aquellas otras que no se han descarriado (S. Mateo18:12). “Y las ovejas”, como dice el Apóstol, “le siguen, porque conocen su voz" (S. Juan 10:4).

Y a su Llamada acudieron los Apóstoles, el pequeño rebaño de los primeros cristianos, y luego una gran cantidad de mártires, los padres del desierto y las ovejas racionales, quienes buscaban al Buen Pastor. Y Él reunió a su rebaño - su Iglesia: “y habrá un sólo rebaño y un Sólo Pastor” (S. Juan 10:16). Por su Amor, Él ha establecido pastores llenos del Espíritu, semejantes a Él, y los envió por todos los confines del mundo para iluminar con la Luz del Evangelio a las naciones, que yacían en oscuridad y en sombras de muerte, para encontrar a las ovejas perdidas, instruirlas, amarlas y cuidarlas.

Y hasta ahora, el Divino Niño Jesucristo, Quien se ha encarnado hoy, es la Cabeza de su Iglesia, y desde Él, desde la Inmortal Cabeza de la Iglesia, y por todo el Cuerpo de Ella, son derramadas las potencias vivificantes de la Gracia, cuales nos alientan a la inmortalidad y la eternidad. En Ella yacen todos los santos misterios y las santas virtudes, por los cuales somos purificados y renovados; regenerados, santificados y salvados.

Y cuando comprendemos la grandeza de la Iglesia de Cristo, la Cual ante el Nombre de su Cabeza “se dobla toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra” (Filipenses 2:10), qué desconcierto, aunque santo y conmovedor, nos puede invadir por medio de las palabras del Apóstol Pablo acerca de Priscila y Aquila, y la Iglesia de su casa – “Saludad a Priscila y a Aquila, y a la Iglesia de su casa” (Romanos 16:1-6)

Por un lado – la extraordinaria grandeza de la Iglesia que es Una, Santa, Conciliar y Apostólica, y por el otro, es como si Ella pudiera caber en las estrechas dimensiones de la morada particular de Aquila y Priscila...

Esta observación del Santo Apóstol acerca de Priscila y Aquila y la Iglesia de su casa, tiene para nosotros, una enorme y divinamente revelada importancia, pues indica que la existencia de la Iglesia de Cristo no radica en su tamaño externo, ni en su grandeza terrenal, sino en aquello que, indudablemente, contenía la iglesia domestica de Priscila y Aquila, a pesar de su pequeño tamaño. En ella podían ser encontrados, la Verdadera Fe de Cristo, y la Gracia de los Santos Misterios (N del T: Sacramentos), y el consenso con la Iglesia Universal y el Ministerio Apostólico. Por consiguiente, el agua es siempre agua, ya sea en el vasto océano, o en un río, en las nubes del cielo, o en una gota de lluvia. La esencia del elemento agua es en todas partes siempre la misma.

Este concepto dado por el Apóstol Pablo en su Epístola a los Romanos, es de especial necesidad tenerlo en cuenta, cuando alguien comienza a medir la grandeza de su iglesia local o nacional, su diócesis o su parroquia de acuerdo a sus dimensiones territoriales, o cantidad de fieles, o riquezas y su esplendor externo. Para estos casos de orgullo, es bueno traer a la memoria a Priscila y Aquila, y a la iglesia de su casa.

Vivimos en tiempos, en los cuales las personas que se autodenominan como cristianos son indiferentes a las cuestiones eclesiástico-canónicas, dogmáticas y doctrinales, quienes son indiferentes a los cuestionamientos sobre quién y cómo, y qué es lo que se enseña, y a dónde ir. Lo más importante sería el templo y la cúpulas y cruces sobre él, y dentro del templo un sacerdote “rito-cumplidor”, que esté siempre dispuesto a bautizar, casar, enterrar, bendecir los hogares, de manera de que, aunque estando verdaderamente con sus cuerpos en la Verdadera Iglesia de Cristo, los corazón y las alma de estas personas no están en Ella, ni con su Cabeza (N del T: Cristo). Ha venido el tiempo, en el cual ellos han dejado la Casa de Jesucristo, para construir sus propias moradas.

Permitámonos preguntarnos, cuando nos invaden orgullosos pensamientos acerca de la grandeza de la Iglesia ¿Poseemos la indubitable fe en el Señor Jesucristo, Hijo de Dios? ¿Tenemos a Él como el Fundamento de su Iglesia, o nos inclinamos a admitir otros fundamentos diferentes? ¿Participamos de la abundante Gracia de los Santos Misterios (Sacramentos), por los cuales se lleva a cabo nuestra salvación, o, como por ejemplo, los protestantes, los desdeñamos? ¿Guardamos únicamente aquellos dogmas y cánones, aprobados por la Iglesia Universal en los Concilios Ecuménicos, o, añadimos a ellos nuestras opiniones personales y desviaciones, tal como lo hacen los católicos o protestantes, y de esta manera, los rechazamos por completo? ¿Estamos con la Administración Eclesiástica bajo la Autoridad de la Jerarquía Apostólica, o, como cismáticos y sectarios, elegimos y suministramos para nosotros mismos, pastores y maestros, quienes sólo nos alaguen el oído? He aquí, la manifestación de que una gran iglesia podría ser la iglesia de los extraviados, mientras que una pequeña Iglesia podría ser la Una y Verdadera.

La Voluntad de Dios, manifestada a nosotros por medio de la Revelación Divina de las Sagradas Escrituras y la Sagrada Tradición, consiste en la salvación del hombre a través de la Encarnación, la Cruz y la Resurrección del Hijo de Dios, Jesucristo. Regocijémonos hoy con todo nuestro ser, porque por su Natividad, ha venido la salvación al género humano.

Acudamos ahora al pesebre del Encarnado Divino Niño Jesucristo, purifiquémonos de todo pecado, tratando de ser mejores por causa de Él y de su Nombre, perdonando a quien nos haya ofendido, ayudando a los necesitados, respondiendo en el amor del Divino Niño Nacido, con la hazaña (“podvig”) del amor recíproco, para cantar junto a los ángeles:

“¡Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres!”


+ Humilde TIKHON,
Por la Gracia de Dios
Arzobispo de Omsk y Siberia,


Natividad de Cristo,

25de Diciembre / 7 de enero de 2016/2017

Fotos:

EPÍSTOLA PASCUAL




De Su Eminencia Tikhon,
Arzobispo de Omsk y Siberia,
Presidente del Sínodo de Obispos 
de Iglesia Verdadero-Ortodoxa Rusa,
a los Fieles Hijos de la Iglesia Verdadero-Ortodoxa Rusa,
en la Patria y en la Diáspora

Queridos en el Señor, Compañeros Archipastores, Devotos Pastores, Estrictísimos Monjes, y Piadoso Rebaño de la Iglesia Verdadero-Ortodoxa Rusa - ¡CRISTO HA RESUSITADO!

Mientras que en la tierra reinaba la tristeza, la muerte y las tinieblas, cuando el Dador de Vida moría en la cruz, y el terror que se apoderaba de los habitantes de la tierra, el terror ante el horrible e implacable hálito de la muerte, celebraba su victoria sobre el Inmortal, y preparaba una segura muerte eterna para todo ser viviente, en el cielo ya se respiraba la alegría de la Vida Eterna. Por la luz de la Resurrección fue iluminado el Sepulcro, y la miríadas de los ángeles entonaba canticos al Vencedor de la muerte y el infierno!

Cristo ha resucitado, y el gozo en el cielo es derramado sobre la tierra. La luz de su Divina Gloria ha disipado las tinieblas, la Vida Eterna ha triunfado sobre la muerte, y el regocijo espiritual sobre la tristeza!

El Resucitado del Sepulcro ha desterrado al mal, ha sentenciado a muerte a la muerte.

Por su Resurrección de entre los muertos, el Señor Jesucristo ha demostrado que su Redención y Salvación de la raza humana, tiene como objetivo, el conceder vida eterna a los hombres en la imperecedera bienaventuranza, sobre esto, se fundamenta la totalidad de la fe cristiana.

La Resurrección de Cristo - es el objetivo de la Dispensación del Señor hacia nosotros.

Al haber resucitado de entre los muertos, el Señor Jesucristo ha establecido a la resurrección de los muertos, como algo inevitable a todos los hombres: tanto buenos, como malos. Obedeciendo a la Acción Todopoderosa de la Resurrección de Dios-Hombre y su Poder, toda la naturaleza humana está a merced de este Poder, al haber sido sanada del yugo de la muerte. Y el hombre, como ser y participe universal de la naturaleza humana, será resucitado en el último día. Entonces, de acuerdo a las palabras del Verísimo Salvador, todos lo que yacen en los sepulcros oirán su Voz, y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; mas los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación. (San Juan 5: 28-29). Esto significa que la resurrección es inevitable para todos, pero la Bienaventuranza Eterna en el Paraíso o el tormento eterno en el infierno, dependerá de si el hombre afirma su voluntad en lo que es bueno, o en lo que es malo, edifique su personalidad en Dios, o en el diablo.

Edifiquemos nuestra voluntad en lo que es bueno, y seamos guiados por el Evangelio en nuestra vida cotidiana, y demos gracias a Dios por encontrarnos en el seno de la Verdadera Iglesia, por la cual, perteneceremos al número de discípulos del Señor, quienes han seguido a Él, lo siguen y lo seguirán, siempre y en todas partes, como llamados a vivir bajo las leyes del Amor y la Unidad.

Y hoy, cuando la creación entera celebra el día de la Salvífica Resurrección, y todo lo que respira alaba al Señor Resucitado, por causa de la deposición de los enemigos, y nuestra liberación de la muerte, exclamemos con todo el corazón:

¡Cristo ha Resucitado! ¡Y hemos sido fortalecidos por su Victoria! ¡Cristo ha Resucitado! Y en nuestro corazón oímos la Voz Divina: ¡Entrad, vosotros también al Paraíso! ¡Cristo ha Resucitado! ¡Y nadie quitará vuestro gozo!

Abracémonos los unos a los otros en el regocijo de la Pascua, ignorando las distancias y obstáculos, y cantemos todos juntos: ¡Cristo ha resucitado de entre los muertos, hollando la muerte con la muerte, y otorgando la vida a los que yacían en los sepulcros!

Felicito a todos vosotros en la festividad de la Radiante Resurrección de Cristo, queridos hermanos y hermanas en Cristo: ¡En Verdad Cristo ha Resucitado, gozo eterno!



+ Humilde TIKHON,
Por la Gracia de Dios, Arzobispo de Omsk y Siberia

Pascua del Señor,
18 de abril/1 de mayo de 2016;


Omsk.